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Malas rachas, respeto y empatía

Después de varios meses dedicándome a esto hoy he recibido el primer mensaje "feo". Lo entrecomillo porque tampoco ha sido gran cosa. Adjunto. Evidentemente el autor no es Alvaro Arbeloa, sino alguien que tiene la foto del futbolista en la red social Twitter.


Sabía donde me metía. Soy consciente que, desde mi posición, llego a muchísima gente. Cada pronóstico que lanzo llega a decenas de ciudades de España y diferentes rincones del mundo. Gente que confía en mi y deposita su dinero (incluso y erróneamente el que no tiene). Dedicarte a esto es difícil. Pronosticar es, aunque no os lo creáis, lo de menos. Hay que hacer un trabajo psicológico muy importante, gestionar las emociones en búsqueda de la mejor alternativa en cada momento y, especialmente, gestionar las emociones de las decenas de personas que me buscan en privado en busca de ganar dinero en esto. Y mi trabajo precisamente es este, bajar de la nube a todos aquellos que creen que las apuestas deportivas son la panacea. Porque no lo es y porque ya no es que solamente implique una forma de perder dinero o, incluso, arruinarse. Además estamos jugando con nuestra salud. 

Mi trabajo es simple. Tirar apuestas con el objetivo de tener una mayor probabilidad del 50% de acierto (considerando que la cuota fuera @2). Para ello manejo una base de datos creada por mi mismo y dispongo de diferentes amiguetes que he ido haciendo en el canal de Telegram donde me van comentando todo aquello que puede ser de utilidad. No hay más. No hago milagros, ni convierto el agua en vino.

Tranquilo, confiado y con la conciencia tranquila de trabajar a diario en conseguir los mejores resultados posibles pero, especialmente y por encima de todo, transmitir valores positivos. Los verdes van y vienen, pero la sinceridad, trabajo, respeto, empatía y transparencia es algo que queda ahí para siempre. 

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